Deportes

El día en que Argentina entró en la élite

El día en que Argentina entró en la élite

El 25 de junio de 1978, 48 años después de haber jugado y perdido su única final de un campeonato del Mundo, Argentina por fin pudo hacer realidad un sueño muchas veces postergado. Demostrar con resultados lo que todo el mundo sabía. Que el viejo y querido fútbol argentino, como lo bautizó el técnico César Luis Menotti, formaba parte de la elite mundial.

Sin embargo, no fue para nada un partido fácil, mucho menos hermoso. De entrada, el comienzo del juego se demoró diez minutos porque el holandés René van der Kerkhof entró a la cancha con un yeso irreglamentario y el capitán argentino, Daniel Alberto Passarella, presionó al árbitro para que el holandés lo cambiara por una venda.

(Lea también: Corto y contundente: Zidane respondió a las declaraciones de James)

Los holandeses apelaban al juego recio, mal intencionado y los argentinos se mostraban sólidos en defensa. Sin embargo, la primera acción de peligro la provocó Johnny Rep con un remate a boca de jarro que salvó de manera notable el arquero Ubaldo Matildo Fillol.

Argentina, presionada por su público, logró ponerse en ventaja en el minuto 37 del primer tiempo. Luque recibió la pelota cerca del área, y cuando parecía que este pensaba definir la jugada, vio a Kempes, le pasó el balón y El Matador, tras forcejear con Jansen, anticipó el achique de Jongbloed.

(Le puede interesar: Hace dos años, el 'Tigre' cumplió su sueño)

Así terminó el primer tiempo. En el segundo, Holanda se creció y comenzó a dominar el partido. El técnico austríaco Ernest Happel, encargado de dirigir a Holanda, sacó a Rep y envió al espigado Nanninga para ver si de pronto pescaba un centro. Y así ocurrió. En el minuto 38, un mal rechazo de Tarantini se transformó en un contraataque de Willy van del Kerkhof, quien centró. Nanninga empató de cabeza y silenció el estadio Monumental.

Los goles de la final de Argentina-78Los goles de la final de Argentina-78, con el relato de José María Muñoz.
Mario Kempes

Los goles de la final de Argentina-78, con el relato de José María Muñoz.

A los argentinos les faltaba pasar un susto más. Cuando el árbitro miraba el reloj, un balón suelto sobró al lateral Olguín. Rensenbrink lo tocó con la punta, superó a Fillol y el balón se estrelló en el poste.

En el alargue Argentina mostró más arrestos físicos que Holanda y Mario Alberto Kempes se adueñó del partido. Cuando expiraba el primer tiempo, Kempes se internó al área, remató fuerte y la pelota rebotó en el cuerpo de Jongbloed. Parecía que el balón se iba, pero Kempes lo persiguió y con la planta del pie lo empujó dentro del arco holandés, a pesar del esfuerzo de Poortvliet y Suurbier.

(En otras noticias: Sneijder: 'la botella de vodka se convirtió en mi mejor amiga')

Holanda no tenía fuerzas para remontar el resultado y luego llegó el tercer gol de Bertoni. El resto, Daniel Passarella con la Copa del Mundo en alto, como confirmando que César Luis Menotti había partido en dos la historia del fútbol argentino.