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El campeón de la Copa Libertadores que vendió chuzos en un avión

El campeón de la Copa Libertadores que vendió chuzos en un avión
Secretos del Deporte: historias detrás de la hazaña del Once Caldas en el 2004.

Osvaldo Hernández

Manizales

José Miguel Rodas, sin ser jugador, se convirtió también en un símbolo del Once Caldas campeón de la Copa Libertadores. No solo por su capacidad profesional, sino por la energía que le imprimía a los grupos. Allí laboró 21 años (hoy tiene 44), como utilero y como kinesiólogo, y ganó tres ligas y la Copa Libertadores de América.

Miguel es de los pocos que se da el gusto de montar un puesto de venta de chuzos, en un avión, a 10 mil metros de altura. Lo hizo en el vuelo que llevó al Once Caldas a Buenos Aires (Argentina), donde jugó y perdió 0-2 con Vélez Sarsfield en la única derrota que sufrió el Blanco en el 2004, cuando logró inolvidablemente el título continental.

"El equipo viajó de Manizales a Bogotá muy temprano y se fue a descansar al hotel Capital, cerca del aeropuerto. Me quedé con Julián Alberto Giraldo, el gerente deportivo, para embalar las maletas y para tramitar tiquetes de técnicos y jugadores.

Pasó el tiempo, llegó la noche y el grupo se vino del hotel con la intención de cenar en Eldorado y viajar. Pero había un trancón horrible, se demoraron mucho y cuando arribaron, pasaron de largo a inmigración. Nosotros, como ya no podían cenar, les compramos chuzos a la carrera, pero no todos pudieron comer; el tiempo no les dio. Ya los habíamos pagado, los empaqué en un maletín y los subí al avión.

A la hora de estar en el aire, me paré, saqué un chuzo y me lo empecé a comer. Una señora me miraba y me miraba hasta que me dijo que qué era eso tan rico; le respondí que un chuzo y me dijo que si le vendía dos. Se los vendí. Y seguidamente, otra vecina de la señora que ya me había comprado, también se me acercó y me pidió que le vendiera 3 y también lo hice.

Lo que empezó como una anécdota se transformó en el hecho gracioso del vuelo. Y estábamos ahí cuando se vino una azafata y me preguntó que qué llevaba ahí y le respondí lo mismo; pensé que me iba a regañar. Me pidió uno para cenar más tarde que porque no había tenido tiempo antes. Obvio, a ella no se lo cobré, jejejeje, pero fue un episodio que terminó en el chiste o la anécdota del viaje. Después todos gozamos con eso".

¿Sería que las dos señoras que le compraron los chuzos a José  Miguel Rodas se dieron cuenta el 1 de julio del 2004 que fue un campeón de la Copa Libertadores fue el que le vendió los chuzos a 10 mil metros de altura?...

Aquí, en un avión, pero no precisamente en el que se dio el hecho, con Dunga, cuando era el técnico de Brasil.