Cultura

'Yo creo que en 1.800 no había gomelos'

'Yo creo que en 1.800 no había gomelos'

Lo primero que le preguntaron a Pedro Roda cuando le ofrecieron su personaje de Aponte en Bolívar, el hombre, el amante, el libertador, la serie de Caracol que se emite actualmente, fue si pintaba.

Roda, hijo del artista Juan Antonio Roda y de la filósofa María Fornaguera, les dijo que sí y esperó con paciencia unos tres meses hasta que llegó a sus manos Aponte, “que reúne lo que me gusta: pintar, montar a caballo y saber de batallas”, cuenta.

Agrega que es un personaje que para él es como un premio, pues además “siento que es un homenaje a mi papá”.

Se trata de una caracterización en la que Roda, a través de Aponte, recorre con Bolívar varias batallas y va haciendo imágenes de los héroes y los momentos más importantes de cada una de las contiendas.

Por eso, durante las gestas que se libraron en Colombia, se podía ver a Bolívar y sus hombres, después de ganar alguna de las batallas, acomodándose un poco y parándose en grupo para que Aponte los pintara, sin importar el cansancio que les dejó pelear duramente contra el enemigo.

“Era una época en la que no había ni video ni fotos, en las guerras estaban el que escribía (en este caso, Daniel Florencio O’Leary, el militar irlandés al que Bolívar le dio esa responsabilidad y uno de sus más cercanos amigos) y el que pintaba”, dice Roda, nacido en Bogotá.

En el caso de la historia colombiana, Espinosa fue uno de los artistas más reconocidos que tuvo a su cargo pintar a los héroes luego de la Independencia.

Para Roda, Aponte recoge un poco a todos aquellos que tuvieron esta labor y que “en últimas, eran los pintores de todo el mundo, pues esta era la única manera de perpetuar las imágenes de las personas”, cuenta.

“Fue lo mismo que pasó con la Expedición Botánica, con grabados, mapas, dibujantes que dejaron esas maravillas de lo que había y hay en América”, sigue.

Además, se trata de un personaje de época, “y uno debe desocuparse para arrancar de cero, pensar en cómo era la dicción en esa momento, el acento, porque yo creo que en 1800 pues ni siquiera había gomelos. Fue un proceso muy interesante porque, además, tenemos grabaciones más o menos desde la mitad del siglo pasado. Cómo se hablaba antes no sabemos, no tenemos ni idea”, dice. “Tampoco cómo era la postura de la gente, cómo andaban”, sigue el actor que estudió en España.

Pero hay algo que lo motiva aún más con Aponte y es poder mostrar la “precariedad de los pintores. Mi personaje busca afanosamente reunir 4 pesos para casarse, pues el cura siempre les dice a él y a su novia que viven en pecado. Esto demuestra que en la historia los pintores, salvo casos excepcionales, no se enriquecen con la pintura y muchos murieron en la miseria”.

Y lo anterior lo lleva a recordar a su padre, “no en la faceta de pintor exitoso por sus creaciones y exposiciones, sino cuando le tocaba hacer retratos por todas partes así no lo disfrutara tanto o dar clases. Para llegar a la fama tuvo que trabajar en muchas cosas. Lo de hacer retratos fue de toda su vida y con eso nos sacó adelante a mis hermanos y a mí. Por eso veo a Aponte de esa manera: más que pintor que tienen todo vendido, es un soldado de la cultura”.