Cultura

Un relato presente, con un pie en el pasado

Un relato presente, con un pie en el pasado

Alguna vez, mientras recorría Italia, al escritor Hernán Estupiñán le llamó la atención que la gente se ponía citas en il pomeriggio. Cuando preguntó qué significaba ese término, le explicaron que se trataba de una hora indefinida entre la tarde y la noche. “Eso en los países europeos es posible por las estaciones”, anota.

Y aunque este término no tiene una traducción oficial al español, al autor le pareció que se acoplaba perfecto para titular su novela más reciente, que llamó La entretarde.

De manera paralela, mientras daba con el título, Estupiñán anota que le ocurrió otra coincidencia que le mostró el camino de la trama de su novela.

Un día, mientras caminaba por un centro comercial capitalino, un viejo amigo se le lanzó de manera efusiva a saludarlo. Estupiñán se sorprendió al verlo con una parálisis de medio cuerpo y la dificultad en el habla. La esposa de su amigo le explicó que había sufrido un aneurisma cerebral.

“Y entonces, ese episodio le afectó la memoria reciente y le quedó la memoria del pasado. Por eso me recordaba a mí, veintipico años después. Era casi un amigo mío de adolescencia”, anota el autor.

De allí se inspiró Estupiñán para darle vida a Marieva, la protagonista de su novela, que le permite –como escritor– reflexionar sobre la fractura del tiempo y de la memoria, que era lo que le interesaba. “De cómo la memoria es prodigiosa hacia el pasado, pero es una memoria incierta hacia el futuro y borrada en el presente”, anota.

Al igual que su amigo, el personaje de su novela se puede comunicar con la gente que lo rodea, a través de unas pocas palabras como ‘amor’, ‘grisura’, ‘lluvia’, ‘Dios’, que el autor va desarrollando a lo largo de la trama.

El autor da vida a Marieva, la protagonista del libro, que le permite reflexionar sobre la fractura del tiempo y de la memoria.

Se trata de una novela corta, que aborda la historia de vida de Miguel y Ángel, dos hermanos gemelos, que se enamoran de la misma niña, cuando tienen 15 años. Entonces, se hacen una promesa: pase lo que pase, cuando cumplamos 30 años, se encontrarán en la estación de trenes de La Sabana de Bogotá. El que haya logrado conquistar a Marieva tendrá que llegar con ella a la cita.

“El suspenso de la novela es cuál de los dos va a ser el que conquista a su amada, si van a cumplir esa cita, qué pasó en todos estos años con esas tres vidas y si, en efecto, Marieva llegará el día acordado con alguno. Ya veremos si en ‘la entretarde’ esas vidas se cruzan o no”, explica el escritor.

Estupiñán comenta que el lugar en el que se pacta el encuentro también tiene una razón particular en la historia.

“Yo soy un enamorado de la nostalgia de los trenes, pero además me acuerda que, a la manera del cuento El guardagujas, de Juan José Arreola, La Sabana es una estación de trenes donde no hay trenes. El famoso tren de La Sabana es un fantasma, que al final es una evocación del pasado”, comenta el escritor.

Luego de realizar la investigación de campo del lugar, como lo hace siempre, Estupiñán aprovechó en su libro para recuperar la memoria de un pasado esplendoroso, que es el telón de fondo en el que ocurre la historia.

De esta manera, van apareciendo en el libro, además de La Sabana, otros lugares como el Edificio Peraza, que era considerado el primer rascacielos con ascensor de Bogotá. Además, la Plaza España, la iglesia de Los Mártires y la iglesia de la Sagrada Pasión, que en la novela se llama La iglesia de las tres cúpulas.

Yo siempre había querido hacer una personaje mudo. Un personaje que hablara desde el silencio. Y Marieva en toda la novela lo hace a través de unas pocas palabras.

Uno de los elementos interesantes de la estructura del libro, que el autor trabajó con especial cuidado, es la voz de sus personajes, haciéndo énfasis, sobre todo, en los silencios.

“Yo siempre había querido hacer una personaje mudo. Un personaje que hablara desde el silencio. Y Marieva en toda la novela habla desde el silencio. Y solo lo hace a través de esas pocas palabras que comenté”, dice.

Por ejemplo, “grisura” remite a Bogotá, pero también –como acota Estupiñán– “es la combinación entre el blanco y el negro, que te dan esos grises que tiene la entretarde y la vida. Porque en esa fractura de la memoria y el tiempo que sufre mi personaje tiene que haber un estado del alma interesante”.

Hernán Estupiñán

El libro es de Editorial Magisterio.

CARLOS RESTREPO Y ENTRETENIMIENTO
@Restrebooks​