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'Toy Story': 25 años de la revolución digital en el cine

'Toy Story': 25 años de la revolución digital en el cine

Los saltos de Tarzán en la selva, el llanto desconsolado de Dumbo, las hipnóticas coreografías de Fantasía, el regreso triunfal de Simba en El rey león o el inolvidable plato de espagueti que comparten La dama y el vagabundo. Nada de esto hubiera existido en el cine sin el trazo mágico de los ilustradores y productores que elaboraron miles de dibujos para que luego fueran animados y se convirtieran en películas.

Lápiz, papel y borrador fueron, hasta 1995, las principales herramientas de creación para quienes hacían la magia en estudios como Disney, alma mater de la animación cinematográfica. Pero 25 años atrás, una compañía experta en piezas comerciales en 3D y que había incursionado en el cine animado producido por computador –con cortometrajes como Tin Toy, la base de lo que sería Toy Story– llegaba a la gran pantalla para cambiar por siempre la forma de contar historias. Su nombre era Pixar.

“Toy Story abrió una nueva etapa para el cine porque demostró que se podían hacer películas de largo metraje íntegramente por computador con excelente calidad visual. Cosas como los detalles de los objetos, los reflejos en superficies brillantes y la expresividad de los personajes mostraron que la animación por computador no tenía límites”, comenta el crítico de cine Mauricio Reina.

Más allá de sus logros técnicos, Toy Story es una de las historias más inteligentes de los últimos tiempos y presentó personajes entrañables, como el vaquero Woody, el astronauta Buzz Lightyear y su dueño, Andy. También fue el comienzo de un relato que se iría perfeccionando en cuatro entregas y conformando una de las sagas animadas más populares y rentables de la historia del cine: sus recaudos por taquilla mundial llegan a los 3.000 millones de dólares.

Woody y los demás juguetes protagonistas conquistaron a las audiencias de todas las edades –otro de los grandes aciertos de Pixar– en un relato que revela su mayor secreto: cobran vida en el cuarto de Andy cuando nadie los observa. Su amistad se pondrá a prueba con la llegada de Buzz Lightyear, como el nuevo muñeco favorito.

Para la realizadora colombiana Marcela Rincón, codirectora junto con su hermana Maritza de la premiada película animada El libro de Lila y de la serie Guillermina y Candelario, Toy Story conectó con el público gracias a que los elementos emocionales a los que apeló en su narrativa y con los que cualquiera se puede identificar.

Hoy en día un 85 por ciento de las películas animadas se hacen en computador, gracias al riesgo que tomó Pixar

Aquí se habla de dejar la niñez y entrar en la adolescencia, y evocar esos lazos afectivos profundos que todos tenemos con los juguetes. Además, la caracterización es perfecta: cada personaje tiene un aspecto y una personalidad muy definida”, explica.

Los juguetes fueron la primera genialidad de Pixar, pero no la única. Impecables en su diseño de producción digital, la compañía ha basado sus películas en ideas que van desde el amor propio y por la familia, pasando por la importancia de la amistad, del trabajo en equipo y la lealtad, hasta acercar a los más pequeños a vivencias tan duras como la muerte y la separación.

Toy Story 3

Uno de los momentos más dramáticos en 'Toy Story 3'.

Pero ¿cómo logran semejante emotividad en personajes creados digitalmente? Tal como lo hacían los dibujantes clásicos, los nuevos diseñadores reflejan sus propias emociones en los personajes. “Nos grabamos nosotros mismos actuando y llevamos los detalles de la vida real al computador”, cuenta en una entrevista con Luis Uribe, un colombiano que trabaja en Pixar desde el 2015 y ha participado en la realización de Coco y Los increíbles, dos genialidades más de la compañía.

“Necesitamos que el personaje se mueva coherentemente, que el rostro esté comunicando las emociones necesarias, que la boca tenga un movimiento adecuado para que articule las palabras”, explica.

Película Coco

'Coco', otro éxito de Pixar y Disney, se inspiró en la cultura mexicana y su tributo a los muertos.

Veintitrés largometrajes, 21 cortos y 36 premios Óscar forman parte de la historia de Pixar, que desde 2006 es propiedad de Disney y en sus inicios tuvo la varita mágica de Steve Jobs. Pixar ya es parte de la memoria colectiva. Solo piensen en Hormiguitaz, Buscando a Nemo, Monsters, Inc., Wall-E, Ratatouille, Up: una aventura de altura e IntensaMente. Y dentro de poco vendrán Soul y Luca.

Hoy en día un 85 por ciento de las películas animadas se hacen en computador, “gracias al riesgo que tomó Pixar”, comenta el director de animación Ulises de Jesús Ramos. “Pero creo que la magia que tenía el dibujo animado clásico es insuperable, por esos muchos realizadores han vuelto al stop motion (animar cuadro a cuadro) o al 2D”, asegura.

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Sofía Gómez G.
Redacción Cultura  @s0f1c1ta