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¿Seguros o peligrosos?: esto dicen en el mundo sobre los 'tasers'

¿Seguros o peligrosos?: esto dicen en el mundo sobre los 'tasers'

En la madrugada del pasado miércoles 9 de septiembre, en el occidente de Bogotá, Javier Ordóñez fue víctima de abuso policial: dos uniformados le aplicaran varias descargas eléctricas con un ‘taser’.

Un video grabado por uno de los testigos del hecho muestra cómo Ordóñez les pidió a los policías que se detuvieran, pero ellos ni se inmutaron.

Una vez ‘controlada’ la situación, el hombre fue trasladado al Centro de Atención Inmediata (CAI) del barrio Villaluz, donde, según un testigo, fue golpeado. En ese lugar habría presentado problemas de salud y tuvo que ser llevado a la clínica Santa María del Lago, donde, finalmente, falleció.

(Lea también: Así fue el procedimiento en el que policías usaron 'taser' contra Javier Ordóñez).

La muerte de Ordóñez ha generado una ola de protestas y manifestaciones contra la Policía en diferentes ciudades del país, entre ellas Bogotá, Manizales, Ibagué, Cali y Medellín.

Puntualmente, en la capital, se han registrado muertes, cientos de heridos y destrucción (incendios de varios CAI y vehículos, por ejemplo).

El clamor general es por qué si el hombre pidió que no lo atacaran más con el ‘taser’, los policías continuaron haciéndolo.

Pero, ¿qué es este aparato y qué opinión tienen sobre él diferentes organizaciones mundiales? Aquí le contamos.

Sus características

El nombre real de este dispositivo es arma de electrochoque, pero se generalizó el de ‘taser’ por Tasers International, una de las empresas que los fabrica.

Según la misma compañía, esta herramienta es un "dispositivo de control eléctrico o dispositivo de disparo eléctrico".

Amnistía Internacional (un movimiento global que trabaja por el respeto de los Derechos Humanos), por su parte, informó que los ‘tasers’ son “pistolas que disparan dos dardos unidos a la propia pistola por unos cables por los que circula una corriente eléctrica incapacitante de 50.000 voltios”.

Existen diferentes tipos, como la escopeta Taser x12 o la pistola Taser x26. En el caso de Javier Ordóñez, la que usaron los policías fue la pistola Taser x2.

Taser x26

Así es la pistola Taser x26.

Y para hablar más de Colombia: estos aparatos llegaron al país en el 2012, como parte del protocolo del Modelo del Uso Diferenciado y Proporcional de la Fuerza, que está en la resolución 002903 del 2017, y son entregados como dotación (y para su uso) solamente a policías que hayan realizado el seminario taller sobre el Manejo de Dispositivos de Control y Auxiliares.

Según informó la propia Policía Nacional, hasta la fecha, cuenta con 4.260 de estas pistolas.

(Le recomendamos: Policías solo pueden usar las táser después de hacer taller).

Críticas y alabanzas

Amnistía Internacional es una de las organizaciones más críticas con estos dispositivos, los cuales ha incluido en listados de ‘armas para la represión usados por fuerzas policiales’.

En un informe presentado en el 2012, la entidad aseguró que en Estados Unidos, entre 2001 y 2012, alrededor de 500 personas murieron tras recibir una descarga con ‘taser’.

Si bien reconoce que son menos “letales o perjudiciales que las armas de fuego”, asegura que se necesita una regulación estricta para su comercio, transferencia y uso, así como “análisis rigurosos e independientes que verifiquen su compatibilidad con las normas de derechos humanos”.

“Los ‘tasers’ son instrumentos paralizantes con capacidad de infligir dolor y tienen un inquietante historial donde su uso se ha extendido. Además, por sus características inherentes, son susceptibles de ser fácilmente usados de forma abusiva”, agregó la organización.

El Comité contra la tortura de la ONU, en una reunión que tuvo en el 2009, dijo que estos dispositivos no deberían usarse, pues podrían tener efectos devastadores “en el estado físico y mental” de quienes reciban las descargas.

La Organización Mundial Contra la Tortura (Omct) consideró, en el 2007, que los ‘tasers’ pueden causar “sufrimientos y riesgos para su salud que se asemejan a tratos inhumanos”.

La Unión Estadounidense por las Libertades Civiles, en el 2012, publicó un estudio que aseguraba que estas armas pueden provocan paros cardiacos y agregó que “hay un uso indebido de estas armas supuestamente no letales”.

En el 2019, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos dijo que se sentía preocupada por todas las probabilidades que hay de que los ‘tasers’ sean usados de modo “inapropiado por parte de las fuerzas de seguridad y por los riesgos para la salud y la vida de las personas expuestas a su uso”.

A estas opiniones se les suman investigaciones realizadas por el cardiólogo Douglas P. Zipes, de la universidad de Indiana (EE. UU.), quien ha concluido que los dispositivos pueden producir una “muerte repentina”. A la vez, más que abogar por su no uso, ha pedido que sea regulado y que se eduque sobre su implementación correcta.

En la otra orilla están las posiciones más a favor. La primera en dejarla clara es la propia Tasers International, que en su página web ha asegurado: “Cada vez que se usa un ‘taser’ se evita una muerte potencial o una lesión severa”.

La propia Amnistía Internacional cita que “muchos organismos policiales afirman que las armas de proyectiles de electrochoque pueden salvar vidas o evitar lesiones graves en casos en los que los policías podrían recurrir a armas de fuego o a otros medios letales”.

Entre ellos se destaca la Asociación de Oficiales de Policía de Hong Kong, que ha dicho que es más “seguro armar los uniformados con esa herramienta que con otras más peligrosas”.

Finalmente, y citados por la cadena ‘BBC’, los académicos James E. Brewer y Mark W. Kroll desarrollaron una investigación que concluyó que, entre 2004 y 2007, hubo una disminución de policías y sospechosos heridos del 63% y el 64%, respectivamente, gracias a los ‘tasers’.

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