Cultura

María Fernanda Cardoso: de domar pulgas a aislarse en una burbuja

María Fernanda Cardoso: de domar pulgas a aislarse en una burbuja

María Fernanda Cardoso soñaba con poder ser Leonardo da Vinci cuando era niña, pero no solo el Leonardo de La Mona Lisa y el de La última cena, sino el Leonardo que podía ser anatomista y creador de helicópteros y máquinas de guerra. Y –por suerte para todos, porque su obra es uno de los grandes milagros del arte colombiano– Cardoso ha cumplido con sus fantasías infantiles.

Su recorrido visual y vital es un alucinante maremágnum de formas de expresión. Su obra maestra, ‘El circo de pulgas’ (un espectáculo que ha sido presentado en lugares como la Tate Modern, de Londres; la Ópera de Sídney y el Georges Pompidou), fue posible gracias a su propia sangre. No solo entrenó a las pulgas para caminar por la cuerda floja y salir disparadas de un cañón, sino que encontró que la mejor manera de alimentarlas era poniéndolas sobre sus brazos para que chuparan libremente de su obscuro objeto del deseo.

Hizo un precioso jardín vertical de flores artificiales que expuso en el MoMA, de Nueva York. En la Luis Ángel Arango presentó una impresionante instalación con pirañas disecadas y –cuando era mucho más joven– ganó la Bienal de Bogotá de 1990 con una corona hecha de lagartijas. En algunas de sus obras recientes –trabajando con microscopios de alta precisión– ha logrado fotografiar los órganos sexuales de las arañas.

“Descubrí el trabajo de María Fernanda Cardoso cuando vivía en Australia”, dice Eugenio Vila, curador jefe del Mambo. “Es una artista encantadora que explora las maravillas del mundo natural como una investigadora científica. Su práctica se puede conectar con la tradición de la historia natural del siglo XIX: la taxonomía, la clasificación, la evolución y la museología, elementos centrales y básicos en su producción artística”.

María Fernanda Cardoso vive en Sídney (Australia). Las 8 de la noche de Colombia son las primeras horas del día siguiente. Cuando hablamos salía de viaje a un lugar alucinante con una amiga: el Parque Nacional Mungo.

“Sídney está tranquilo y hay menos restricciones, pero ahora Melbourne se disparó otra vez con los contagios. La gente perdió el miedo, volvió el contacto social, las fiestas, la familia, y otra vez tuvieron que entrar en cuarentena estricta; en el parque vamos a estar aisladas, ¡pero creo que estamos perdidas!”.

Cardoso –en su variedad de formas de ver el arte– ahora va en busca de la pintura y el dibujo. Y no de cualquier manera; su curiosidad no solo es de formas, sino química. Y la obra que hizo sobre la cuarentena y la covid- 19 para y para el Mambo fue hecha sobre lamina de cemento y pintura mineral de silicato, una combinación que le permite crear la ilusión óptica de las burbujas con unas brochas especiales.

“Las burbujas son una metáfora de nuestra nueva vida. Vivimos en burbujas para mantenernos vivos”, dice María Fernanda. “Nos podemos ver gracias a la tecnología, pero no podemos tocarnos; estamos aislados, pero conectados. Las burbujas, en la vida real, se pueden tocar, pero se mantienen separadas”.

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Por Fernando Gómez Echeverri
Director de la revista BOCAS
@LaFeriaDelArte