Cultura

La obra de Gabriel Sierra siembra un virus en la cabeza del lector

La obra de Gabriel Sierra siembra un virus en la cabeza del lector

La obra de Gabriel Sierra es una sorpresa permanente; un guiño exacto y sutil en el espacio.

Sierra pervierte las salas de galerías y museos. Hace que los guardaescobas se desvíen de la pared, que los muros y las paredes se conviertan en protagonistas o que un edificio histórico se vea como la prueba de color de un periódico.

Sierra nació en San Juan Nepomuceno (Bolívar). En sus vacaciones visitaba a su tío en Cartagena y quedaba deslumbrado con su biblioteca. Era arquitecto y en su estudio disfrutó de la obra Alvar Aalto y toda la escuela de daneses, suecos y finlandeses que influenciaron la arquitectura colombiana; su decisión, cuando terminó el colegio, estaba tomada. Estudió arquitectura en Barraquilla. Solo aguantó un año. Sus expectativas con la carrera no se cumplieron. Se trasladó a Bogotá y entró a estudiar diseño en la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

En Diseño –sin proponérselo– se convirtió en artista; sus trabajos dejaron de tener una finalidad útil, la misma (in)utilidad que tampoco encontraba en la arquitectura. Su presencia y sus objetos se convirtieron en tema de debate, para los artistas sus obras eran los objetos de un diseñador; para los diseñadores su obra era demasiado artística. No le importó; sus gestos, su obra, sus objetos, pronto atraparon a la critica y a los curadores y su obra ha estado en espacios consagratorios como el Guggenheim.Su obra sobre la pandemia para y para el Mambo se basa en un proyecto con un personaje ficticio (Doroteo Parra) que –como él– produce obras conceptuales y, sobre todo y ante todo, dudas en los lectores, ¿qué son los anticuerpos clandestinos?

Obra del artista plástico Gabriel Sierra

Obra del artista plástico Gabriel Sierra sobre la pandemia.

“La obra de Sierra indaga los límites del arte y de la vida, explorando, desde una perspectiva antropológica, el potencial de los códigos de comunicación para cuestionar nuestras percepciones de la vida cotidiana y las relaciones que establecemos con nuestro espacio circundante. En esta obra, que mezcla el registro visual con el textual, Sierra nos recuerda que el arte es comunicación y lenguaje, y el lenguaje, como decía William Burroughs, es un virus”, dice Eugenio Viola, curador jefe del Mambo.

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Fernando Gómez Echeverri
Editor Cultura @LaFeriaDelArte