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La historia de la primera película porno...que sería latinoamericana

La historia de la primera película porno...que sería latinoamericana

Precisamente, esta producción tiene protagonismo en estos días porque se presentará hoy en el la Quincena del Arte, que se está llevando a cabo en Rosario, Argentina y que se extenderá hasta el próximo 25 de octubre.

Aunque muchos historiadores del cine para adultos no logran ponerse de acuerdo en torno al título de ser la primera película de cine x del mundo, lo cierto, es que esta producción sigue causando revuelo.

Y no tanto por su contenido sexual, sino por la discusión alrededor de su origen. Algunos historiadores ubican el filme entre 1904 y 1907 y los más arriesgados recalcan que en realidad se trata de la primera producción en revelar una historia triple xxx en solo 4 minutos y 30 segundos.

El sartorio

La película tiene discutiendo a los historiadores del cine para adultos.


La historia se centra en un demonio o sátiro que encuentra a un grupo de mujeres y termina teniendo relaciones sexuales con una de ellas. La imagen del mal que se deleita con aprovecharse de la representación de la inocencia es contada de manera directa y sin dejar poco a la imaginación.

Fue rodada en exteriores (según lo contaron ahora algunos medios argentinos, en Rosario) y no se tiene ningún dato de su director, sin embargo es considerada para muchos cinéfilos como una pieza de la historia del cine, ya que fue capaz ir más allá del erotismo suave y sobrepasar el romanticismo clásico.

Sin embargo, para acentuar el misterio, otros dicen que en realidad pudo haberse rodado a principios del siglo XX; sin embargo, fue gracias a la compañía estadounidense Someting Weird Video (dedicada a editar producciones de terror, cintas serie B y otras producciones por fuera del circuito comercial tradicional), que la película tuvo un mayor exposición en el mercado y entre los fanáticos del cine más extraño. Hoy se encontrar (con restricción de edad) en YouTube, más como una rareza que le ganó la batalla al tiempo y la censura.
@CulturaET