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La gastronomía colombiana llora la muerte del chef Alejandro Cuéllar

La gastronomía colombiana llora la muerte del chef Alejandro Cuéllar

Alejandro Cuéllar, chef del restaurante Canasto Picnic Bistró, se encontraba en Tailandia cuando ocurrió su muerte, en el hotel donde pasaba la noche. Según informaciones de sus allegados, Cuéllar sufría una dolencia cardiaca, así que se habla de un posible infarto (aunque la confirmación de la causa tardaría algunos días).

El cocinero bogotano, de 34 años, viajaba con frecuencia al exterior -a veces invitado por la Cancillería Colombiana- para presentarle al mundo los sabores colombianos, sabores que trabajaba bajo la filosofía que siempre aplicó: una valoración por los ingredientes y por hacer una cocina consciente. En realidad, a Cuéllar le gustaba llamarle a su trabajo: "cocina silvestre".

La muerte de Cuéllar se produjo, justamente, en uno de esos viajes con la Cancillería.

Pese a que Canasto Picnic Bistró es una propuesta gastronómica relativamente reciente (no más de dos años en Bogotá y una nueva sede abierta hace pocos meses en Quinta Camacho), Cuéllar era bastante conocido en la escena gastronómica colombiana desde hacía casi una década. 

Era uno de los jóvenes talentos que dados a conocer por Tao Cocina Estudio, una de las primeras experiencias gastronómicas que proponían experiencias de clases de cocina y cena en Bogotá, que lo tenía como "chef residente", en vista de que en muchas ocasiones traía cocineros foráneos a hacer algunas de esas veladas. 

(Le sugerimos leer: Alejandro Cuéllar, el chef silvestre)

Más adelante, Cuéllar empezó a trabajar como chef de eventos puntuales y de asesor gastronómico en eventos como el Bogotá Wine And Food Festival, cuando comenzó. "Alejo y yo nos conocimos justo antes de hacer el primer festival -recuerda su fundadora, Gaelen Quinn-. Era un chico creativo, siempre añorando ofrecer cosas diferentes. El festival era novedoso porque en esa época nunca venía un chef a Colombia, y él estaba ansioso de trabajar duro y de hacer las cosas bien hechas, encontrar recursos e innovar. El festival no hubiera podido hacerse sin él".

De hecho, el Bogotá Wine And Food fue de los primeros en hacer cenas de chefs internacionales con estrellas Michelin y ranqueados en listados mundiales. Venían al país a cocinar y Cuéllar estaba en Bogotá para recibirlos y apoyarlos en lo que necesitaran. También él cocinaba y poco a poco fue haciéndose un nombre, pese a no tener entonces un restaurante propio donde mostrar su propuesta.

El festival nunca olvidó su ayuda, en años posteriores lo vinculó siempre como chef invitado. "Siempre entregó todos sus recursos, sus conocimientos, sus habilidades para que todo saliera cada vez mejor -añade Quinn-. Siempre con una generosidad que no he visto en otras personas, desinteresado, amoroso, con buena vibra, siempre sonriendo. Todos los chefs que venían se convertían en sus amigos porque tenía una calidad humana única".

Alejandro Cuellar, Leonor Espinosa y Eduardo Martínez

Alejandro Cuéllar posando junto a Leonor Espinosa y Eduardo Martínez en Madrid Fusión 2015. Estaban representando al país en diferentes escenarios de este evento.

También fue chef de eventos puntuales como el Zacapa Room, entre muchos otros, y, más allá de compartir con estrellas de la cocina, buscaba aprender constante de lo que había alrededor y de la gastronomía del país, así que era asiduo a los festivales gastronómicos que se realizan en diferentes ciudades del país. A veces iba invitado, a veces estaba para aprende y conocer. De igual manera ocurría con eventos internacionales, en el 2013 acudió a Madrid Fusión como asistente, años después volvería como parte de la delegación colombiana.

A la par, se iba haciendo conocido por su propuesta de cocina silvestre, que presentaba en muchos de los eventos. Su idea era, en lo posible, cultivar sus propios ingredientes y para eso tenía en la Finca Santa Beatriz, en La Calera, un lugar donde cuidaba personalmente sus hortalizas y vegetales.

De paso, hizo pasantías en restaurantes internacionales de renombre, como Biko, en México, en el 2011.

Era notoria su curiosidad infinita por lo vegetal. Lo fue desde niño. "Cuando era niño, su mamá le dijo que muchas de las flores eran comestibles -recuerda Claudia Ledezma, relacionista pública y gourmand- y empezó a invitarlo a que explorara. Ella le decía que había unas flores que sí podían comerse y otras que no y que tuviera cuidado con los cartuchos. Él, en su curiosidad infantil, decidió probarlos y contaba que había sido una de sus peores experiencias que tuvo en ese sentido. De ahí venía toda su curiosidad hacia las plantas y su cocina silvestre".

Además de ser el chef principal de Canasto Picnic Bistró, una propuesta de cocina consciente en Bogotá, Cuéllar era socio de la taquería El Pantera.

Chefs y amigos recuerdan así a Cuéllar

Desde que se dio a conocer la noticia, colegas y amigos de Cuéllar empezaron a rendirle tributo y a recordarlo en sus redes sociales.

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