Cultura

Historia de una marca: Pierre Hermé, 'El Picasso de la pastelería'

Historia de una marca: Pierre Hermé, 'El Picasso de la pastelería'

Cuando el presidente francés, Emmanuel Macron, quiso remodelar el palacio del Elíseo a partir de souvenirs oficiales del lugar, pensó en los macarrones de Pierre Hermé. Era 2018; dos años antes, Hermé había conseguido el título de mejor chef pastelero del mundo, según los ‘50 Best’, y tenía ya una cincuentena de tiendas con su hombre en todo el mundo.

Hermé diseñó para el estuche del Elíseo macarrones de los tres colores de la bandera francesa: “Blanco de vainilla, rojo de frambuesa y azul de casis”, dijo en una entrevista el chef al que algunos llaman el ‘Picasso de la pastelería’. Otros le dicen el ‘Louis Vuitton del macarrón’. Por sí mismo, Pierre Hermé es sinónimo de innovación en la pastelería francesa (ha sido el único de su oficio ser nombrado caballero de las artes y las letras) y del mundo.

Hermé ha dicho que para él, la pastelería “es un arte, una verdadera forma de expresión de la sensibilidad, al mismo nivel de la música, la pintura y la escultura. Es un oficio de precisión donde la libertad de creación radica en la búsqueda del sabor”.

Y es lo que ha aplicado en décadas de trabajo. Hermé recuerda que cuando comenzó a hacer macarrones, en 1976, el repertorio se limitaba a sabores como café, chocolate, vainilla y frambuesa. Fue cuando estudió la composición y los elementos principales de este bocadito y empezó a jugar con sabores como el pistacho, el limón o la rosa. Era algo atrevido en su tiempo. Ahora, dice el chef, son clásicos.

En sus tiendas emblemáticas no es raro encontrarse un macarrón de foie gras. Los lanza en colecciones de postres, al estilo de los diseñadores de moda. Su marca se ha asociado con los Cafés Dior, en Asia, o en los mismos Campos Elíseos abrió una gran tienda combinando sus aromáticos y coloridos productos de pastelería con la oferta de L’Occitane.

Hoy, cuando es un imperio pastelero, no deja de admirar saber que Hermé siempre lo tuvo claro: ‘Con Charles Znaty –dice del socio con el que abrió su primera casa, en 1998–, nuestro deseo no era abrir una pastelería, sino crear una marca de lujo. Luego acuñamos el término haute-pâtisserie (alta pastelería)”, dice en su página web.

REDACCIÓN DE CULTURA
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