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'Heat': 25 años del duelo actoral entre Robert de Niro y Al Pacino

'Heat': 25 años del duelo actoral entre Robert de Niro y Al Pacino

Cuando se estrenó Heat, muchos no apostaban por ella. Vendida como el duelo actoral entre Robert de Niro y Al Pacino, sus escenas de acción resultaron impactantes para la época y su trama mantenía al espectador pegado a su silla.

“Ver en una misma película a gente tan venerada como Pacino y De Niro fue para muchos razón suficiente para pagar la entrada”, aseguró Adrián Massanet en el medio especializado Espinof.

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Tuvieron que pasar años para que Heat –que en Latinoamérica se estrenó como Fuego contra fuego– ocupara un lugar de privilegio en la historia del cine. Dirigida por Michael Mann, fue tanta la expectativa que generó el duelo De Niro-Pacino que se convirtió en un taquillazo mundial al recaudar 187 millones de dólares (su presupuesto fue de 60 millones de dólares). Una locura considerando que un filme de dos horas y 50 minutos tenía todo el perfil de ser profundo e interesante, pero cero comercial.

En Heat, la lucha se da entre dos mentes brillantes: Vincent Hanna (Pacino) y Neil McCauley (De Niro). El eterno dilema de policía y ladrón en el que ninguno se rinde y cuyos destinos se cruzan, al fin, después del gran golpe. McCauley es la cabeza de una banda delincuencial que asalta bancos y carros de valores en Los Ángeles. De alguna manera ha sido la némesis de Hanna, un obsesivo detective que pasará por encima de lo que sea, incluso su pareja, con tal de atraparlo.

Película Heat, del director Michael Mann

Al Pacino en la memorable escena del encuentro con el personaje de De Niro.

El encuentro entre estos dos pesos pesados de la actuación era histórico. Son poquísimas las veces que han compartido en la gran pantalla: de la mano de Francis Ford Coppola en El padrino parte II (1974); con la dirección de Jon Avnet en una estereotipada Righteous Kill (2008), recientemente con Martin Scorsese en El irlandés (2019) –que rescató a la dupla en un sensacional desafío actoral– y bajo la tutela de Mann en Heat, que es considerada por la crítica y el público como una de las mejores películas de acción policial de la década de 1990.

“Trabajar con Pacino ha sido conocer un método de actuación único: el método Pacino –comentó Mann en una entrevista con LA Weekly–. Para él es muy importante internalizar los sentimientos del personaje y solo memorizará las escenas dos semanas antes del rodaje porque querrá tener conciencia de sus diálogos; hasta soñará con ellos”.
“En el caso de Robert (De Niro)… es un hombre muy analítico. Los detalles son importantes para él, aportan algo y expresan el carácter del personaje. ¿Por qué hace eso? ¿Por qué se viste así? Pacino se preocupa menos por lo que lleva puesto”, agregó el realizador.

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Todos quedaron (quedamos) picados. En Heat las historias de Hanna y McCauley transcurren de forma paralela y solamente en dos momentos se da el esperado encuentro del par de leyendas. Sin embargo, es memorable una de las escenas, que no dura más de cinco minutos, mientras sus personajes se toman un café, tiempo suficiente para que destilen sus psiquis y quede claro que detrás de tanto odio resultan más parecidos de lo que creen.Que dicha secuencia fuera filmada con planos cerrados y opuestos alimentó la leyenda de que Pacino y De Niro jamás se sentaron a la misma mesa para el rodaje. Michael Mann jamás ha desmentido o confirmado que haya sido así.

Para completar la buena estrella del realizador, el ensamble actoral de su película resultó notable, pues compartiendo créditos con De Niro y Pacino, aparecieron Val Kilmer –en un papel breve y brillante–, Jon Voight, Tom Sizemore, Ashley Judd y una Natalie Portman adolescente, que venía de coprotagonizar El perfecto asesino.

Para Mann, Heat representó un antes y un después en su carrera. Nacido en Chicago, en 1943, el realizador se ha movido en los terrenos de la publicidad, la televisión y el cine, como director, productor y guionista.

Trabajar con Pacino ha sido conocer un método de actuación único: el método Pacino

Durante las décadas de 1970 y 1980 pisó fuerte en TV: escribió varios episodios para la serie Starsky & Hutch y fue el cerebro de la exitosa Miami Vice. En el cine, tuvo un desempeño más bien discreto; solo se destaca Manhunter, un thriller sobre un asesino serial que protagonizó el novel William Petersen (CSI Las Vegas). Hasta 1992, cuando los focos se posaron sobre su obra, El último de los mohicanos, una película épica con Daniel Day-Lewis, a la que le seguiría Heat.

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El relato de policías y ladrones, autoría del mismo Mann, ostenta algunas de las secuencias más recordadas de su género en Hollywood: el robo al banco y posterior tiroteo en la calle, y la persecución y el asalto a un camión de valores, esta última que ha nutrido las historias de directores como Christopher Nolan, quien le habría hecho un guiño en Batman, el caballero de la noche.

“Creo que si pudiera hacer Heat nuevamente, le pondría más sombra a las caras de los actores, usaría una iluminación expresionista y menos croma en todas partes. Cambiaría algunas imágenes que son muy hermosas y cuyo atractivo visual le quita intensidad a lo que está pasando entre Pacino y De Niro”, comentó en una entrevista Mann, candidato a cuatro premios Óscar.

Después de este filme que catapultaría su trabajo en la pantalla grande vendría una secuencia de aciertos y otros no tanto como director de The Insider, Alí, Collateral, Enemigos públicos y la floja versión cinematográfica de Miami Vice; y como productor de Contra lo imposible (Ford vs. Ferrari), El aviador y Blackhat.

“Heat es un juego del gato y el ratón jugado por expertos (…) Se resume en actores extraordinarios, una inteligente puesta en escena y una trama laberíntica”, apuntó The New York Times.

Sofía Gómez G.
CulturaEn Twitter: @s0f1c1ta