Cultura

Genialidad y otros excesos, sobre la nueva de Tarantino

Genialidad y otros excesos, sobre la nueva de Tarantino

Quentin Tarantino se ha convertido en uno de los directores más influyentes de nuestros tiempos, con una combinación de talento para narrar, erudición cinematográfica, fino humor, gusto por el gore y una inmensa autoindulgencia.

Había una vez... en Hollywood reúne todos esos elementos, en extensos 160 minutos de proyección que abarcan un par de secuencias brillantes, varios pasajes entretenidos y algunos segmentos que habrían podido editarse sin ningún problema.

La trama trascurre al final de los años sesenta en Hollywood: un actor con discreto éxito en películas del montón (Leonardo DiCaprio) y su doble (Brad Pitt) tienen la oportunidad de trabajar en Italia, donde están en auge los spaghetti westerns.

A su regreso a Estados Unidos se encuentran con una temprana decadencia y una desagradable coincidencia: su vecindad con Roman Polanski y Sharon Tate los pone en el camino de una secta de hippies que… bueno, ustedes recordarán a qué se dedicaban las sectas que rondaban a Polanski y a Sharon Tate en ese entonces.

Tal vez, Había una vez... en Hollywood sea una de las cintas más caprichosas de Tarantino, con una extensísima presentación de personajes y una narración que por momentos se excede en lentitud y devaneos que no van para ningún lado.

Pero nada de eso trasciende al lado de sus inmensos logros: las referencias y homenajes a la cultura popular de los años sesenta son un delicioso manjar, las actuaciones de DiCaprio y Pitt son brillantes, y una secuencia central en una comuna hippie se convierte en un monumental homenaje a los westerns que desde ya tiene un lugar asegurado en cualquier antología del cine.

MAURICIO REINA
Crítico de cine
@ReinaMauricio