Cultura

El teatro es patrimonio cultural vivo / Sin telones

El teatro es patrimonio cultural vivo / Sin telones

Continuando con la afirmación de la columna pasada, de que el teatro no es una industria cultural porque no genera productos que puedan reproducirse en escala, como los libros o el cine, sino que es un arte efímero en el que la materia prima principal es la presencia del artista en el mismo lugar de encuentro con su espectador, ahora agrego que el teatro es parte del patrimonio cultural inmaterial de los pueblos y, por lo tanto, la responsabilidad por protegerlo es mayor.

Se me dirá que el patrimonio inmaterial solo comprende las expresiones tradicionales, como el teatro noh japonés, el kutiyattam de la India o la Opera dei Pupi (teatro de las marionetas) del sur de Italia, o los cuadros vivos de Galeras (Sucre), “el teatro a cielo abierto más grande del mundo”, declarado patrimonio inmaterial de la nación por el Ministerio de Cultura colombiano.

No obstante, hay que recordar que la Unesco ha dicho que el patrimonio cultural inmaterial es “tradicional, contemporáneo y viviente a un mismo tiempo”, con lo cual podemos decir que las artes escénicas que se desarrollaban hasta antes de la pandemia en todas las ciudades también hacían parte del patrimonio inmaterial, en la medida en que así lo estimasen las comunidades, los públicos que se identificaban con ellas.

Reconocer esto implica que se adopten medidas tendientes a disminuir los efectos adversos que ha tenido la inesperada pandemia sobre ese patrimonio vivo. Ya, por ejemplo, en España, las asociaciones de teatro han propuesto al Gobierno un paquete de 52 medidas para amortiguar los efectos de la inactividad de las salas de teatro y buscar su pronta reapertura.

Esto, obviamente, con las disposiciones de seguridad necesarias, como las planteadas por Antonio Banderas para la reanudación de actividades de su teatro El Soho, en su natal Málaga.

ALBERTO SANABRIA
Crítico de teatro
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