Cultura

Del campo colombiano a los pokes, ensaladas y jugos de Miel

Del campo colombiano a los pokes, ensaladas y jugos de Miel

Dice Michelle Milhem que antes de que despertara la fiebre del poke en Bogotá ella había empezado a ofrecerlo en el restaurante Miel. Antes, había abierto el primero de los que hoy son cuatro restaurantes, con el objetivo inicial de ofrecer ensaladas y jugos (el poke llegaría cuando abrió la sede de Rosales).

Y en esos comienzos tenía que explicarle a mucha gente que sí podía hacerse un jugo verde que llevara espinaca, así como muchas veces tuvo que presentarle al público el asaí, decirle qué era y por qué podía ser delicioso probar un bowl de esta fruta. “Ahora hay bowl de asaí en muchos lugares”, dice.

En tres años, es mucho lo que Milhem ha visto aprender al público. Pero la interacción ha sido de doble vía. Está convencida de que el camino de Miel pasa por escuchar a la gente, adaptarse a sus gustos.

Miel nació de la oportunidad que Milhem vio en la despensa local. “Me dije: Acá lo que tengo son frutas y verduras del campo. Sería espectacular ayudar a la vez a productores y agricutores. No hay nada más especial que comerse un alimento en su momento óptimo”.

Restaurante Miel

Tostadas de aguacate y diferentes adicionales hacen parte de la carta de brunch de Miel.

Coincidía con que en Estados Unidos estaba de moda almorzar grandes tazones o bowls de ensaladas. “Pero, el colombiano no almuerza solo ensalada, le gusta comer arroz papa y carne. Entonces dije: ‘Estamos avanzando en nuestra conciencia alimenticia, pero como todavía nos encanta el arroz, lo tendremos, pero a mi estilo’ ”.

Por eso, integró el roast beef que puede ir en ensalada o sobre una de las tostadas del brunch. El arroz (integral o salvaje) está en la oferta de pokes. Y como el público aún se resiste al pescado crudo –algo esencial del original–, le puso cubos de atún sellado, salmón a la plancha o camarones cítricos.

Miel nació en un pequeño punto, en la 99 con 9, que solo atiende entre semana. Milhem se asesoró desde el comienzo del chef Isaack Perlman, que fue dándole forma a la carta a medida que abría nuevos puntos. Con la sede de rosales abrió los fines de semana y por eso integró la carta de brunch.

Esta oferta tiene las ahora de moda tostadas con aguacate (se les puede agregar salmón ahumado, huevo o queso feta), el bowl de asaí y algunas curiosidades como sus arepas hechas con harina de plátano.

“El objetivo es que sientas que puedes confiar en lo que comes aquí –resalta Milhem–, que se hace con buenos ingredientes, desde las vinagretas hasta la mantequilla de almendras, además de ser fresco y local”.

Las ensaladas (desde 17.900 pesos) son grandes. Muchas buscan identificarse con sabores de diferentes partes del mundo: una mexicana, una oriental (con falafel, aceitunas y tahine, por ejemplo), otra simplemente se llama terra de rúgula, qinua, palmitos, tomate, salmón a la plancha. Cada una tiene su vinagreta propia.

La favorita es una llamada pura proteína ($ 22.900). “La gente me decía que no quería una ensalada solo de vegetales, quería proteína –dice Milhem–. Entonces, diseñamos una con pollo, huevo, queso feta, garbanzos crocantes y arándanos secos. Lleva una vinagreta miel balsámica que es de locos, muchos quieren comprármela”.

Miel da la opción de diseñar la ensalada al gusto, por 15.000 pesos. El cliente recibe una hoja de pedido y va señalando los ingredientes que quiere. Puede armar su propio wrap o su propio poke. Y ahora que acaba de abrir la sede de la 93 y una cocina oculta (solo para domicilios en el occidente de Bogotá), estrena un poke burrito.

Redacción de Cultura
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