Cultura

'De niño corría detrás del carro de Joe Arroyo'

'De niño corría detrás del carro de Joe Arroyo'

“Te necesito mañana con un pantalón de bota ancha y tu pelo alborotado. Nos vemos en la calle 85 con 13”, le dijo la mánager de actores Deisy Marroquín a Jair Romero una noche del 2010.

Llevaban unos cuatro años en esa relación profesional y no había sucedido mucho, pero Romero (Riohacha, La Guajira, 20 de septiembre de 1982) no perdía la fe de cumplir todos sus sueños como actor.

Mientras buscaba la dirección exacta del sitio donde lo habían citado, su mánager hablaba con el director Herney Luna en la puerta del restaurante acordado.
–Deisy –le dijo–, yo necesito un muchacho como ese, como el que viene ahí, para el Joe.

El pelo alborotado y el tumbao de Romero dieron resultado. Y empezó la charla entre el joven actor guajiro que buscaba una oportunidad y el director de un proyecto ambicioso: 'El Joe, la leyenda', que se emitió en el 2011 con altos índices de 'rating' y que desde vuelve el 3 de agosto a la televisión, a las 9 p. m., por el canal RCN.

Nada ha sido fácil para los canales nacionales en estos tiempos, especialmente para RCN, que tuvo que suspender dos de sus producciones más exitosas, 'Enfermeras' y 'Pa’ quererte', porque se acabaron los capítulos y, por lo pronto, debido a la emergencia, no hay forma de regresar a grabar.

Pero del baúl de sus creaciones han salido, de nuevo, 'Diomedes, el cacique de La Junta', actualmente al aire, y 'Amor sincero', la vida de Marbelle, que terminó el pasado viernes.

Aunque no le ganan a su inmediato competidor, Caracol, han peleado el rating de la noche a punta de producciones donde la música es la que manda.

El Joe, la leyenda cuenta la vida de Joe Arroyo, uno de los más importantes músicos colombianos de la historia, creador del llamado ‘Joeson’ e intérprete de canciones como 'En Barranquilla me quedo', 'Tal para cual', 'La rebelión', 'Tania', 'Noche de arreboles', 'A mi Dios todo le debo' y 'Tamarindo seco', entre muchas otras.

Después de ese encuentro entre Luna, Romero y Marroquín, el primero logró encontrar al hombre que sería el Joe Arroyo.

“Luego que me di cuenta de que Dinkol Arroyo, el hijo del Joe, estaba en el 'casting' ”, cuenta Romero, recordando su personaje. “Y él tiene muchas cosas del Joe, eso me dio más miedo, pero al final, el personaje fue mío”.

“Hay muchas emociones encontradas ahora cuando pienso en ese momento, el esfuerzo que hice para estar en la serie. Ver las promociones me despierta alegrías y me ha vuelto a reconectar con muchas personas”, sigue.

En ese momento televisivo fue una de las series con mayor cantidad de actores. Y no solo se estrenó en el medio Romero, también Yeimy Paola Vargas, quien fue su primera esposa en la producción y con quien está casado desde hace casi diez años.

También participaron Estefanía Borge, Diego Vásquez (como Fruko), Kimberly Reyes, Mauro Castillo, Ramsés Ramos, Isabel Cristina Estrada, Carlos Mariño, Andrés Suárez, Víctor Hugo Trespalacios y Felipe Calero, entre otros.

“Fue una producción con mucha diversidad, grabamos en Medellín, Barranquilla, Cartagena, se reunieron muchas culturas alrededor del legado del Joe Arroyo y la salsa”.

Romero ha sido siempre un seguidor de la música del Joe Arroyo y cuenta que cuando se fue a estudiar a Barranquilla, su colegio quedaba frente a la casa del músico.

“Yo tenía 12 años y cuando lo veía salir corría hasta su carro y esperaba que él bajaba el vidrio y me saludara”. A veces le tocaba correr hasta el semáforo más cercano y esperar que estuviera en rojo para no perder ese encuentro con su ídolo.

“Fue una gran responsabilidad para mí, no solo con el Joe y su música, sino por lo tradicional, por resaltar los valores de las culturas negras e indígenas que él tanto defendió. Era un gran apasionado por su pasado africano y decía que se sentía como un príncipe de ese continente. Había en él una conexión especial con esa parte de sus raíces, lo llevaba en la sangre y lo empoderó”.

Por eso le gustaba usar esas túnicas africanas que, de paso, cuando Romero se las ponía, le daba una responsabilidad aún mayor.

“Tuve miedo de no estar a la altura, me preparé lo mejor que pude, vi documentales, leí libros y muchos artículos que encontré”.

También tuvo que asumir mostrar el lado oscuro del personaje, esos momentos difíciles “y que la gente se olvidara de que yo era un actor para que sintieran la humanidad del Joe. En todo momento tuve gran ayuda de la producción y de mis compañeros”.

Ahora se prepara para volver a ver la serie, que espera que acerque a las nuevas generaciones a la música de un grande.