Cultura

Cuando Gabo se casó con Mercedes Barcha

Cuando Gabo se casó con Mercedes Barcha

'Gabo' estaba alojado en el desaparecido hotel Alhambra cuando leyó el titular de la página siete, columna De Sociedad, del matutino donde había trabajado años atrás : 'Gabriel García Márquez contrajo matrimonio'.

El error era sólo en el título . Él era hombre soltero, que había llegado en la víspera desde Caracas, donde residía, para casarse el viernes, 21 de marzo de 1958, con su novia: Mercedes Raquel Barcha Pardo.

El texto, que quizás lo tranquilizó, decía:

"Nuestro muy apreciado y caballeroso amigo el señor don Gabriel García Márquez, redactor viajero de 'El Independiente' y de 'El Espectador', en Europa, se encuentra nuevamente en Barranquilla. García Márquez bajó a la Costa Atlántica, de donde él es nativo, para contraer matrimonio aquí con distinguida dama de la sociedad costeña.

"Sabe García Márquez con cuánta simpatía lo saludamos a la vez que lo felicitamos, lo mismo que a su gentil compañera, deseando a ambos eterna luna de miel".

'Matrimonio maravilloso'

Ese viernes, hace medio siglo, 'El Heraldo' tituló, abriendo sección (página seis), a dos de las ocho columnas de entonces, con 'Enlace García Márquez-Barcha'. El texto, en tres párrafos, informaba de la unión con 'Mercedes Barcha, hija de Don Demetrio Barcha'.

El padre Ramón Luis Iglesias ofició la misa, a las once de la mañana, en la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Según el libro correspondiente, sirvieron como testigos Rafael García y los padres del novio, Gabriel Eligio García y Luisa Márquez. Él (de 31 años) había sido bautizado en Aracataca, el 27 de julio de 1930, y ella (de 25), el 29 de septiembre de 1933 en Magangué.

"No fui al matrimonio, pero recuerdo que poco después, ese mismo día o al día siguiente antes de regresar a Caracas, Gabito tocó el timbre de mi casa para almorzar con Mercedes", asegura la poetisa y amiga del escritor Meira del Mar. Y le dijo, según ella: "Esta es la primera casa a la que entro como casado".

A esa casa del barrio El Prado llega Gabito casi siempre cuando está en Barranquilla. "Con Mercedes conforma un matrimonio maravilloso".

La importancia de Mercedes

El auto frenó en seco. El matrimonio y sus dos pequeños hijos iban de Ciudad de México a Acapulco, en plan de paseo en aquel 1965. El conductor se dirigió a ella y le dijo que tenía la clave para iniciar la novela que por años le daba vuelta en la cabeza, partiendo de cuando el niño fue llevado a conocer el hielo por su padre, de la misma manera que se lo contó su abuela.

La historia la ha contado el propio García Márquez: regresó de inmediato a Ciudad de México, negoció el carro, reunió un dinero y se encerró a escribir. La plata alcanzó apenas para seis meses, cuando el proceso de redactar la novela duró año y medio. Gabo nunca se enteró de nada. Mercedes solucionó todo y nunca faltó nada en casa, ni las 500 hojas en blanco que requería cada tiempo el escritor. Así tomó vida 'Cien Años de Soledad'.

"Sin Mercedes no hubiera llegado a escribir el libro", dijo una vez antes de recibir en 1982 el Premio Nobel de Literatura.

Ella, según amigos que pidieron omitir sus nombres, es una persona callada, pero buena amiga; seca con los mayores, pero cariñosa con los niños. Meira del Mar sostiene que es "una persona agradable y muy cordial".

La importancia de Mercedes en la vida del Nobel queda reflejada cuando Aída, hermana menor del escritor, dice que "Lo que sí me consta, todavía hoy, es que Gabito respira por el pulmón de Mercedes", en el libro 'Los García Márquez', de Silvia Galvis.

Aída sostiene que él persiguió a su amiga de infancia por años, hasta que se encontraron a comienzo de la década del 50 en Barranquilla, en la época en que él trabajó en El Heraldo y la familia de ella había llegado a la ciudad. Bailaron los domingos en el hotel El Prado. Y nunca hubo noviazgo en firme, hasta cuando él se fue enamorado a Europa, enviado por El Espectador en 1955.

Gabito la conoció en Sucre (Sucre) cuando ella tenía 13 años. Allí vivían las familias de ambos. En un baile de Cayetano Gentile (Santiago Nasar, en Crónica de una Muerte Anunciada), Gabito la invitó a que se casara con él.

Su compadre, el periodista y escritor Plinio Apuleyo Mendoza, dice en el Olor de la Guayaba que García Márquez la conoció delgada como un alambre.

En 1996, durante el cierre de un taller de periodismo deportivo en Cartagena, en el que le recordamos una columna titulada 'La jirafa' que él escribió a principios de los años 50, García Márquez dijo que nos iba a regalar la pregunta que nunca le había hecho ningún periodista.

-¿Cuál, Maestro?, le pregunté.

"¿Por qué yo 'bauticé' a esa columna con el nombre de La Jirafa?", respondió. Y tras una breve pausa, agregó: "Así yo le decía a Mercedes, el amor de mi vida".

Por ESTEWIL QUESADA F.
REDACTOR DE
BARRANQUILLA
(Publicada originalmente el 21 de marzo de 2008)