Cultura

Colombia y su propia operación alunizaje

Colombia y su propia operación alunizaje

Se llamó Teleoperación Luna y significó un enorme esfuerzo para la muy joven televisión colombiana que acababa de cumplir 15 años.

La imagen, borrosa, llegó y los colombianos que tenían televisor en ese momento, se sentaron a mirar cómo el hombre aterrizaba en la Luna.

Claro, hubo un antes y un después. Las emisiones especiales empezaron el 16 de julio, con el lanzamiento del Apolo 11 desde Cabo Kennedy. A las 7:30 a. m. de ese día se vio cómo esa potente máquina partía al espacio.

La programadora RTI fue la encargada de emitir, hasta el jueves 24 de julio, los pormenores de este hecho y tres hermanos, los Pinzón, Carlos, Julio Eduardo y Leopoldo, fueron los conductores de las emisiones.

Como hecho de avanzada, ese 1969 se instaló en el país la primera ensambladora de televisores, lo que llevó a que mucha familias pudieran comprar uno a un precio más módico que los importados hasta ese momento.  

Desde el anuncio del viaje a la Luna, Colombia no fue ajena a la conmoción que esto generó en el mundo. Y uno de los visionarios más importante de las telecomunicaciones nacionales, Fernando Gómez Agudelo, fundador de la desaparecida programadora RTI, se puso a la cabeza para no dejar por fuera al país de ver en vivo y en directo el “pequeño paso para el hombre, pero el gran paso para la humanidad”, como dijo Neil Armstrong. 

Según el libro 'Carlos Pinzón, el comunicador social', de David González Martínez, “RTI y otras nacientes programadoras, invirtieron casi 4 millones de pesos colombianos en esta histórica transmisión. A falta de equipos técnicos profesionales, se alquilaron algunos a empresas norteamericanas. Alcaldes, autoridades locales y nacionales motivaron a los ciudadanos a comprar televisores, a salir a las calles y ver la transmisión en las vitrinas de los almacenes que vendían televisores, en las oficinas públicas y privadas, en cualquier lugar donde se tuviera acceso a la señal”.

Porque en Bogotá, en la avenida Jiménez y otros sectores, y en las plazas principales de muchos municipios y poblaciones colombianas, así como en vitrinas, se pudo ver el alunizaje del 20 de julio en la tarde.

Según el mismo libro y un artículo publicado en la página de Uniminuto Radio, “fue todo un reto la transmisión. Fernando Gómez y los hermanos Pinzón viajaron al cerro Jurisdicciones, en las montañas del departamento de Santander, al nororiente de Colombia, para recibir una señal enviada desde Venezuela, que, a su vez, venía desde un barco militar norteamericano anclado en el Caribe”.

El documento agrega que “la señal no era la más nítida, pero valía la pena el esfuerzo para que Colombia también fuera testigo de este primer paso del hombre en la Luna. Los registros históricos dicen que más de 520 millones de personas en el mundo vieron este suceso irrepetible”.

Para Pinzón, fue muy importante “haber tenido el privilegio de narrar este momento para los televidentes colombianos. Fueron muchas horas de esfuerzo y trabajo que se vieron recompensadas con la oportunidad que tuvieron los colombianos de presenciar este hecho histórico para la humanidad”, dice el libro.

El mismo Pinzón, narra el libro, fue el encargado de traducir la famosa frase de Neil Armstrong, así como lo que dijo Edwin Aldrin: “Magnífica desalación”, y la frase de la placa metálica que los astronautas dejaron en la Luna: “Aquí los hombres del planeta Tierra han puesto el pie sobre la Luna, por primera vez, Julio de 1969 D.C. Hemos venido en paz, en hombre de toda la humanidad”.

Aunque la transmisión salió casi perfecta, hubo un pequeño bache, narra el libro, y fue “el momento en el cual la nave Apolo XI (La Araña) empezó su descenso a la luna, y esa señal internacional se interrumpió momentáneamente”.

Pinzón agrega que tras la llegada a Bogotá de nuevo, luego de su propia odisea por lograr una buena trasmisión, “la gente nos recibió con tanta alegría, agradecimiento y emoción, que parecía que los que hubieran ido a la Luna hubiéramos sido nosotros”.

Otra de las páginas que recoge estas incidencias es la de Señal Memoria, de RTVC.

Y es tal la importancia de esta transmisión y el orgullo para los medios colombianos el haber hecho parte del mismo, que aún hoy, en varias emisoras de municipios y poblados colombianos se ve colgado el diploma que la Nasa envió a todos los medios del mundo que se unieron a este hecho.