Cultura

Capital TV / El otro lado

Capital TV / El otro lado

La televisión pública de Bogotá no le ha importado a nadie, tal vez a Petro para hacer política, pero nada más.

Cada administración cambia el logo, hace información oficial del gobernante y produce algunos programas interesantes. Eso que es la televisión pública: experimentación, ciudadanía y soberanía audiovisual... Poco importa.

Llegó la administración López. El gran cambio es que ya no se llama Canal Capital sino Capital. Y en lo televisivo hay verde, amarillo y rojo.

Verde: la ficción. Encantador me pareció ‘Una paseadora de (perros) abueles’. Algo para los adultos mayores que son los que ven televisión y no hay oferta para ellos en ningún canal. Y es ficción, y ahí es donde la televisión muestra toda su seducción y potencia narrativa.

Lo más brillante es que es sobre “los abuelitos” y ya desde el título documenta la ironía contemporánea: importan más los perros que los adultos mayores y que estamos en la rebelión de las canas, ya que los jóvenes andan de joda en Tik Tok.

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Las historias que se cuentan tienen humor negro, como es la manera de los adultos mayores para pensar: a ellos, al ser ‘un estorbo’ social, económico y afectivo, solos les queda la ironía y su experiencia como manera de decir.

Por último, cuenta con un buen elenco con Consuelo Luzardo, Helena Mallarino, Diego León Hoyos, Gustavo Angarita: actores y actrices que hacen parte de nuestra identidad nacional.

Pero esto divertido y sabroso está con esa idea de la vieja televisión: ¡espere los miércoles a las 9 p. m.! Y, peor aún, solo son 6 capítulos. Así la televisión pública no crea rituales y no llegará a ningún ‘rating’.

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Amarillo: ‘Conversaciones en casa’. A las 8 de la noche se recurre, tal vez por la pandemia que ahorró el horror de esas escenografías que hacen, a conseguir a figuras de buena parla y saber para que entrevisten.

Allí hay algo bueno, ya que están Brigitte Baptiste para el medio ambiente en ‘La casa en el planeta’, Camilo Prieto para ciencia y salud en Vida con ciencia, Juan David Aristizábal para educación en ‘Sin tizas ni tableros’, Catalina Ceballos para cultura en ‘No es un diván’, Gisselle Aparicio para deportes en ‘Deporte como antídoto’, y la jefa Ana María Ruiz para ‘Nuevas cotidianidades’.

No está mal, no está bien. Mejor, es aburrido: cabezas parlantes hablan y hablan y nos documentan cómo son de geniales y en recuadro se ponen imágenes que nada que ver: imágenes de “apoyo”. Aburrimiento ilustrado.

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Rojo: ‘Los puntos capitales’, de Santiago Rivas, para competir a las 7 de la noche. Todo un desperdicio del ex ‘Puros criollos’. Y toda una oda al gobiernismo en “formato” de noticiero magazín que dizque busca profundizar en tres noticias.

Capital (que no TV ni canal) sigue en esa idea de “educar” algo, “informar” al alcalde, “culturizar” a los bárbaros televidentes. Y llenar la pantalla de cabezas parlantes. Y a los bogotanos les sigue importando un comino su canal.

ÓMAR RINCÓN
Crítico de televisión
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